La UBA debate sobre los jóvenes y se opone a la Baja en la edad de punibilidad

El viernes 9 de junio tuvo lugar en la Universidad de Buenos Aires una jornada de debate sobre los jóvenes y el Sistema Penal en clara oposición a la Baja en la edad de punibilidad de los adolescentes. La actividad fue organizada por la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la UBA y formaron parte del panel Ana Laura López, socióloga, Rosario Hasperué y Dolores Fuse, miembros del Foro por los Derechos de la Niñez de la provincia de Buenos Aires, Florencia Soto y Guadalupe Almirón, adolescentes miembros del colectivo R.E.V.E.L.D.E y Santiago Morales, miembro de la Asociación Miguelito Pepe.

A continuación y en forma aleatoria se sintetizan algunos de los puntos principales abordados en la charla que plantean argumentos claros para entender la problemática de los jóvenes y los contextos y objetivos por los cuales la clase política  quiere bajar la edad de punir a los adolescentes.

La Baja de edad de punibilidad es un tema que ha estado en agenda pública desde la presidencia de Menem en adelante, en todos y cada uno de los gobiernos que tuvo este país. Es un argumento que en forma cíclica aparece y reaparece en nuestra sociedad. Por ahora hemos podido frenar la baja, pero el costo ha sido no poder superar una Ley Tutelar que es extremadamente discrecional, arbitraria, retrógrada.

¿Qué significa bajar la edad de punibilidad? Algunos datos duros.

Bajar la edad de punibilidad no sirve para bajar la violencia.

– No existe ninguna estadística pública que indique que la cantidad de delitos que cometen los jóvenes sea alta. Tenemos muy buenos argumentos para pensar lo contrario. En la provincia de Buenos Aires, en 2015 se abrieron aproximadamente 750.000 causas entre el fuero de mayores y el fuero de menores. El fuero de menores, o sea la cantidad de causas penales de la provincia de Buenos Aires en las cuales están presuntamente involucradas personas menores de edad, es apenas el 3,6% del total.

– Es mentira que los jóvenes cometen delitos graves. La cantidad de delitos graves que cometen los jóvenes en la provincia de Buenos Aires –delitos contra la vida- es el 0,55%, tomando este 3,6 como total.

– En Argentina de 2002 a 2013 la tasa de punitivización aumentó un 39%. Y del 92 a la actualidad se triplicó la cantidad de personas que están en regímenes de encierro, sin que esto haya tenido algún impacto en la violencia de la sociedad hoy en día.

– Una persona que está encerrada, en la cárcel, le cuesta al Estado 10.000 dólares por año. Y mientras vemos que las políticas están orientadas a incrementar la cantidad de gente presa vemos que las políticas de promoción y protección de derechos están desfinanciadas, no hay planes, no hay programas, las escuelas se caen a pedazos, los hospitales no pueden atender.

 

La baja no es justa.

-1% de las personas del mundo concentran la misma cantidad de riqueza que el otro 99%. En América Latina y el Caribe 206.000 niños y niñas se mueren por año por hambre o por pobreza. Menores de 5 años. Acabados de nacer. El equivalente es 164 por día. Niños, niñas en nuestro continente que mueren por hambre, por pobreza.

-En Argentina el 46.7%[1] de los niños y las niñas están bajo condiciones de pobreza. Uno de cada dos chicos/as.

– Hay un relevamiento de la SENAF de 2015, que todos los planes y dispositivos que hay a nivel nacional, el 50% son dispositivos de encierro para dar respuesta a problemáticas que se abordan desde lo penal juvenil. Después hay un 26% que son dispositivos en los cuales hay restricciones de libertad. Estamos hablando de que si bien hay distintos instrumentos que contemplan distintas alternativas, el 75% están destinadas al encierro.

– No se registra un incremento de los delitos, según los datos de la provincia de Buenos Aires -2011 hasta la actualidad-  la cantidad se mantiene siempre en el mismo porcentaje.

Argumentos lógicos a partir de los datos

– La mayor parte de las causas que involucran a jóvenes son por delitos contra la propiedad. Los delitos contra la propiedad son la expresión que tiene la justicia penal de una sociedad desigual.

– Un delito grave es importante. Lo que no podemos permitir es que pocos delitos, una cantidad muy marginal de delitos graves, nos hagan avanzar en términos punitivos sobre los más jóvenes.

Hay respuestas más justas: las voces de los chicos y las chicas

Florencia Soto y Guadalupe Almirón (15 y 17 años, Colectivo R.E.V.E.L.D.E)

“¿Cómo y cuándo empieza el pibe chorro? Comienza desde el lugar de donde viene ese pibe o esa piba, que es de atrás, los villeros… ¿cómo hacen ellas y ellos para sobrevivir, si no tienen vivienda ni sus padres tienen trabajo y ellos no tienen un techo? No tienen salud. Entonces, se les estaría negando el derecho a la vida. ¿No?”

“Ellos no eligieron nacer en la pobreza, es más, ninguno de los que venimos de la villa o sectores así elegimos vivir así, elegimos nacer pobres. NO!”

“Y cuando los pibes se organizan, generan espacios de encuentro, de pertenencia, de identidad, de contención colectiva, de debate y producción de ideas, se vuelven lugares en los que también pueden buscar a otros compañeros y compañeras para que los defiendan ante las injusticias que viven. Y para ser sujetos protagónicos en las luchas por sus derechos”.

Sobre el decreto de la dictadura

El decreto  22.278 se sustenta en el viejo Sistema de Patronato, por lo que a varias de esas medidas se les cuestiona su constitucionalidad, ya que no se prevé todo e cúmulo de garantías aparejado a un Sistema Penal, sino que queda sujeto a la discrecionalidad de un juez.

No a la Baja! como proyecto comunicacional transformador

Estas teorías punitivas también se venden como producto, para conseguir más recursos para el brazo punitivo del Estado y para desfinanciar todas las áreas sociales, porque hay una estrategia de mantener los índices de desigualdad.

Por eso una de las preguntas de la Campaña No a la Baja es ¿qué es para vos la inseguridad? El tema es más amplio que el delito contra la propiedad privada. Está lleno de inseguridades. El problema de la inseguridad nos afecta a todos. La familia que no sabe si va a tener trabajo o si va a comer. La inseguridad de la familia que tiene poco y tiene miedo que ese poco se lo saquen. La inseguridad de tener un hijo adolescente y no saber si va a llegar o cómo va a llegar. O tener una hija mujer y que no pueda transitar sola de noche. Está llena de inseguridades nuestra vida.

Una campaña comunicacional no alcanza sin el debate candente persona por persona, organización por organización, y sin la organización de  otras actividades que tengan que ver con la cultura. Porque la comunicación es cultura. Y en la cultura están las herramientas que necesitamos para construir una sociedad diferente.

Leer desgrabación completa de la charla UBA

[1] Datos extraídos de INDEC y del Barómetro de Infancia de la UCA

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