AUH: argumentos para evitar reduccionismos simplistas y estigmatizantes

En el marco del debate sobre la Asignación Universal por Hijo que está teniendo lugar en determinados medios de comunicación así como también en otros sectores de la sociedad argentina, en el Foro por la Niñez reconocemos nuestra obligación ética, política y social de manifestarnos ante determinados posicionamientos de actores sociales, que en lugar de tender a conciliar las diferentes y polarizadas realidades sociales y económicas que históricamente tienen lugar en nuestro país, reproducen y favorecen la discriminación mediante la estigmatización de los sectores más carenciados sin tener en cuenta en ningún caso el impacto que de ello desprende en la sociedad.

En primer lugar, los escasos y poco elaborados argumentos utilizados por los anteriormente indicados responden a una imaginario concreto sobre la llamada “cultura de la pobreza” siendo esta una perspectiva sesgada, sincrónica, y fragmentaria de un escenario histórico, social, cultural, político y económico de difícil reduccionismo a enunciados simplistas. Omitir el complejo entramado que se teje en torno a las relaciones humanas en el marco de sociedades poscolonizadas, como es el caso de nuestro país, representa un alarmante caso de amnesia personal y colectiva.

En segundo lugar, y en particular según los datos arrojados por estudios de profesionales en la materia (Arelovich y Schteingart, por ejemplo), indican que sólo el 7,6% del total de quienes perciben la Asignación Universal por Hijo tienen entre cuatro y cinco hijos. En este caso la estadística tampoco avala los argumentos del debate en cuestión y mejor aún lo traslada a un campo mucho más fructífero para repensar sobre una deteriorada democracia: ¿Dónde queda entonces el debate sobre la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales de nuestra población en un país donde 6 de cada 10 niñxs son pobres? (dato del Barómetro de la Infancia de la UCA y del INDEC, año 2017).

En tercer lugar, consideramos oportuno indicar a la sociedad argentina la necesidad de contextualizar los discursos que provienen de los medios masivos de comunicación así como de sus respectivos invitados. Resulta de suma importancia para una adecuada comprensión de la realidad social contemporánea identificar qué dice quién, dónde lo dice, a quién va dirigido el mensaje y en qué coyuntura se inserta. Es sabido que todo discurso contempla relaciones de cruce entre el saber y el poder. Lamentablemente y de manera recurrente emergen actores que tienden a crear opinión pública sin el más mínimo conocimiento de la cuestión banalizando problemáticas complejas.

Desde el Foro reconocemos ante todo la libertad de expresión como un derecho constitucional fundamental, sin embargo nos vemos en la obligación de arrojar luz sobre éstas y otras cuestiones vinculadas. La Asignación Universal por Hijo además constituye un reclamo histórico de las organizaciones que trabajamos con la Niñez, y así como denunciamos en los años posteriores a su aplicación los distintos inconvenientes de esta cobertura, y que esta política podría convertirse sólo en un parche si no se implementa de manera articulada con otra serie de políticas y con la aplicación plena y efectiva de la Ley Integral de Niñez en todo el territorio nacional, reconocemos que esta medida tuvo impacto concreto reduciendo los niveles de pobreza en los sectores más vulnerables. La Asignación Universal para todas las personas menores de 18 años fue una de las reivindicaciones fundacionales del Foro por la Niñez y fue votada por más de 3 millones de personas en todo el país cuando en el año 2001 desde la CTA y otras organizaciones se conformó el Frente Nacional Contra la Pobreza (FRENAPO) desde donde se impulsó una consulta popular que incluía la necesidad de lograr la asignación, con el objetivo de garantizar un piso de igualdad para que todas las niñas y los niños puedan vivir con dignidad desde el momento de nacer.

Desde el FRENAPO, se impulsaba la Asignación para todas las personas menores de 18 años, como una herramienta para terminar con la pobreza en la Argentina, en el marco de una política integral de ingresos, que contemplaba el Seguro de Empleo y Formación para Jefes y Jefas de Hogar sin trabajo, y otra asignación para todos los mayores de 65 años. Se buscaba generar un shock distributivo por el que no quedaría ni un hogar bajo la línea de pobreza, además de un impulso productivo motorizado por el consumo popular.

Entendemos que en estos 16 años ningún gobierno puso en marcha las medidas necesarias para terminar con la pobreza, pero sería un retroceso y un terrible error eliminar los subsidios y programas destinados a sectores que dependen de los mismos para poder sobrevivir, hasta tanto no se resuelva de pleno la desigualdad social que es en verdad el mayor los problemas en “un país hecho de pan” como diría Carlos Cajade, y donde aún miles de familias padecen hambre.

Por último, y a modo de llamamiento a un pensamiento crítico que recupere la conciencia de los pueblos que conforman nuestra nación, queremos invitarlos a reflexionar sobre esas otras realidades, desde una mirada humanizadora, para propiciar un diálogo que favorezca un verdadero encuentro en el intento de crear políticas públicas equitativas en aras de pensar colectivamente un futuro inclusivo, donde las personas dejen de sobrevivir, y se comience a vivir dignamente.

PROMOVIENDO DERECHOS CONSTRUIMOS IGUALDAD

Foro por la Niñez Julio 2017

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